La historia del bikini y su impacto en el mundo de las modelos y edecanes
Hay prendas que nacen para cubrir, y otras nacen para provocar. El bikini hizo ambas. Desde 1946, cuando apareció como una “bomba de dos piezas” desató furor en todos los ámbitos. Muy pronto la mercadotecnia le encontró un nuevo uso: programas, branding, activaciones de marca con edecanes y concursos de modelaje, desatando una industria millonaria que hoy lo convierten en una herramienta de marketing tabú.
El bikini, tal como lo conocemos hoy, parece una prenda simple: dos piezas, tela mínima, sol y playa. Pero detrás de esa imagen ligera hay una historia cargada de política, rebeldía, cine, sexualidad, guerra, religión, marketing y cultura pop. Su evolución cuenta tanto sobre las mujeres como sobre las sociedades que las rodean.
Pero para entender cómo llegamos de un traje prohibido a los “bikini contest” actuales —y cómo esto se relaciona con el trabajo de edecanes y modelos en México— hay que mirar hacia atrás ya que su evolución cuenta una historia sobre el cuerpo femenino, la publicidad, el turismo, la libertad, la industria del entretenimiento… y también sobre cómo las marcas descubrieron que el bikini podía convertir un evento en un espectáculo rentable.
Esta prenda diminuta ha creado las más grandes historias del cuerpo femenino, de la mercadotecnia y de la industria del entretenimiento.
Un recuento de la historia
Primeras raíces (1900–1940)
Aunque solemos pensar que es una prenda moderna, las primeras representaciones de mujeres con trajes de dos piezas aparecen hace más de 1,500 años.
- En la Villa Romana del Casale (Sicilia), mosaicos del siglo IV muestran a mujeres atletas usando algo muy similar a un bikini.
- En Grecia también existen vasijas con mujeres usando prendas de dos piezas para actividades deportivas.
Pero estos trajes eran funcionales, no prendas de playa. El bikini moderno estaba lejos de existir.

Mosaicos de la Villa Romana del Casale en Sicilia, Italia
A principios del 1900, el traje de baño victoriano era un conjunto de ropa modesta y de varias piezas que cubría el cuerpo de pies a cabeza, compuesto por un vestido o túnica, pantalones hasta la pantorrilla o tobillo, y a menudo medias y un gorro. Los materiales como la lana y la franela se usaban a pesar de que se volvían muy pesados y poco prácticos al mojarse, lo que dificultaba nadar.
El estilo evolucionó durante la era, volviéndose gradualmente menos voluminoso pero manteniendo el objetivo principal de cubrir el cuerpo. El propósito principal de estos trajes de baño era la modestia, no la natación, y se usaban para caminar o para sentarse en la orilla del mar, más que para nadar activamente.

El objetivo del traje Victoriano era la modestia, no el nado.
En 1907, a la nadadora australiana Annette Kellerman fue arrestada en Boston por usar un traje ajustado que dejaba ver sus piernas. Annette portaba un traje de baño de una sola pieza cuya confección se logró cosiendo medias negras sobre un traje infantil.
En esa época estaba prohibido que las mujeres pudieran mostrar más de 15 cm de pierna (midiendo desde la rodilla), y para cuidar de ello, en las playas había quienes se encargaban de cumplir esa Ley, conocidos como “Medidor de Bañador”, quien literalmente media la altura con la intención de que ninguna mujer sobrepasara estos límites.
Annette fue acusada de indecencia pública. Sin embargo el público la apoyó ampliamente desatando el primer choque entre mujeres y la idea de “mostrar” más piel en la playa. Los periódicos se hicieron eco de su causa. Esto supuso el fin de la actitud victoriana hacia los trajes de baño femeninos.
Poco después, los primeros trajes de baño de una sola pieza llevaron su nombre y eran conocidos como los Annette Kellerman, que se puede decir que son los trajes de baño que preceden al conocido maillot (y actual traje de baño de una sola pieza).

Annette Kellerman / Medidor de bañador / Trajes Annette Kellerman
Los trajes de baño de la época, aunque empezaban a ser menos voluminosos que los victorianos, seguían siendo de una pieza y ofrecían una cobertura considerable, a menudo pareciendo vestidos cortos con faldas ajustadas o sueltas. La piel que se mostraba era poca, pero ya existía la idea: “premiar la belleza femenina frente al público”.
1946: El bikini nace como un acto de rebeldía
El 5 de julio de 1946, el francés Louis Réard presentó un diminuto traje de baño que consistía en 4 triángulos, que a su vez conformaban dos piezas simples que dejaba ver el ombligo, algo impensable en esa época.Le puso el nombre Bikini inspirado en el Atolón Bikini, en las Islas Marshall, donde Estados Unidos realizaba pruebas nucleares. La metáfora era clara: esto explotaría.

Micheline Bernardini modelando el primer bikini
Las modelos profesionales se negaron a presentarlo por ser “demasiado indecente”. Así que Réard contrató a Micheline Bernardini, una bailarina de cabaret del Casino de París. Ella caminó por la piscina Molitor con el bikini, causando una conmoción mundial.Después de su lanzamiento:
- Italia, España y Portugal lo prohibieron.
- En algunos países solo podían usarse trajes de baño enteros.
- En Estados Unidos, muchos estados vetaron los dos piezas.
- La Iglesia Católica lo consideró “pecaminoso”.
- La prensa lo calificó de indecente.
- Las mujeres lo amaron.
- El mundo del entretenimiento lo adoptó.
Ese fue el primer puente entre el bikini y la industria visual.Durante los años 50, Hollywood empujó la tendencia gracias a la influencia de actrices como Brigitte Bardot quien apareció en bikini en el Festival de Cine de Cannes de 1953, Marilyn Monroe, fotografiada en un ejemplar de dos piezas y Ursula Andress emergiendo del mar en James Bond “Dr. No” (1962).

Brigitte Bardot Festival de Cannes 1953 / Marilyn Monroe fotografiada en bikini

Ursula Andress en James Bond – “Dr No” (1962)
Este último momento convirtió al bikini en un símbolo global de sensualidad y glamour. De pronto, el bikini dejó de ser un escándalo: era un ícono de moda y libertad. En pocos años, las playas empezaron a llenarse de mujeres usando el nuevo traje… y las marcas vieron una oportunidad.Pronto, bares, clubes de playa y hoteles comenzaron a organizar concursos no oficiales de mujeres usando el traje de dos piezas. Los bikinis empezaron a popularizarse entre las mujeres europeas de clase alta (aunque la mayoría seguía rechazándolos). Pero el verdadero boom aún no había empezado.
En 1951, Eric Morley organizó el concurso Miss Mundo como parte del Festival Bikini Contest, donde Kiki Håkansson de Suecia, fue coronada en bikini, siendo la primera y única Miss Mundo en ser coronada de esa manera. Este evento generó una gran controversia y fue condenada incluso por el Papa Pío XII , causando indignación en ciudades conservadoras.

Miss Mundo Kiki Hakansson (Londres 1951)
El bikini y la mujer se empoderaron y encontraron un largo camino con el nacimiento concurso de Miss Universo, fundado por la compañía de ropa Catalina Swimwear después de que la ganadora de Miss USA 1951, Yolande Betbeze, se negara a posar con uno de sus bikinis, lo que llevó a la marca a crear su propio certamen el cual se llevó a cabo el 28 de junio de 1952 en Long Beach, California, con 30 participantes de diferentes países. Y se convirtió en un fenómeno global porque el espectáculo y controversia de la pasarela en bikini para la época era una forma efectiva de promocionar el producto.
En las ediciones más recientes, aunque la mayoría de las concursantes usan trajes de baño de dos piezas, a las representantes de países más conservadores se les permite usar trajes de baño completos u otras prendas que cubran más el cuerpo, respetando sus culturas. A pesar de que otros concursos han eliminado la sección de trajes de baño, Miss Universo sigue incluyéndola como parte obligatoria de la competencia respetando sus orígenes.
Años 60’s: playas, turismo y marketing tropical
Durante los 60 los destinos playeros empezaron a posicionarse internacionalmente con bares, playas y marcas de bebidas. Esta industria descubrió que los bikinis atraían:
- turistas de buen nivel
- consumo de bebidas
- patrocinadores
- prensa
- fotógrafos
Primero fue show. Luego, marketing. Fue en esta década cuando el bikini se volvió parte del ADN del turismo playero.

Playboy Magazine, Junio 1962 / Sports Illustrated con Babette, Marzo 1964
El auge invadió los medios impresos. Playboy presentó un bikini en su portada por primera vez en 1962, a su vez que revistas como Sports Illustrated lanzaron su primera edición especial de trajes de baño en 1964, que incluía una portada con la imagen de Babette March y un diseño de cinco páginas, contribuyendo enormemente a popularizar el bikini. Desde entonces, la revista publica anualmente esta edición especial que presenta a modelos y celebridades en trajes de baño en diferentes lugares del mundo.
Años 70’s: libertad, surf y cultura hippie
Durante estas décadas:
- La cultura del surf y las playas californianas lo apropiaron.
- El bikini dominó revistas, concursos de belleza y pasarelas.
- Las tendencias variaban: flores psicodélicas, cortes más pequeños, lycra, estampados, colores fluorescentes.
Se volvió un accesorio de libertad femenina y estilo juvenil, y la prenda pasó de ser un tabú a ser un elemento básico de la moda de baño, reflejando una sociedad más abierta y menos conservadora. Adoptó la moda atrevida y liberadora de la época.

Junio Bazar 1972 / Catálogos de moda en los 70’s
Se hicieron populares los cortes más pequeños y reveladores, la mezcla de texturas y los estampados vibrantes.
- Influencia de la moda hippie y disco: Los diseños de la época incorporaron los estampados y estilos de la era hippie. Los colores vibrantes como el rosa, verde, naranja y negro eran comunes. Destacaron los estampados atrevidos, incluyendo patrones geométricos, florales y psicodélicos, así como cuadros vichy, rayas y lunares, lo que le dio un toque festivo y relajado.
- Innovación en materiales: El uso de nuevos materiales como la lycra permitió diseños más ajustados y cómodos, adaptándose mejor al cuerpo y a la práctica de actividades acuáticas como el surf.
- Detalles decorativos: Era popular el uso de detalles como flecos, lazos frontales, aberturas laterales y adornos con abalorios.
- Diseños más pequeños: Los bikinis se volvieron más diminutos y menos estructurados, con la introducción del bikini de tiras (string bikini) y los cortes brasileños (tanga).
Años 80’s: la era de las cervezas, cuando la mercadotecnia adopta el bikini
Durante la década de los 80 en México, el mercado cervecero estaba dominado por grandes marcas como Corona, Modelo, Victoria y Tecate. El uso del bikini, aunque ya existía, aún se consideraba audaz en una sociedad con fuertes tradiciones conservadoras como la nuestra y su adopción masiva fue gradual.
Sin embargo en la misma década en Estados Unidos era la época dorada, la publicidad de cerveza comúnmente presentaba a mujeres en bikini como parte de su estrategia de marketing, reflejando las normas culturales y el enfoque en el fitness y la imagen corporal de la época.

Anuncio clasico Budweiser 1989
Marcas como Budweiser (y Bud Light), Miller (Miller Lite, Miller High Life) y Coors eran extremadamente populares y dominaban el mercado nacional y comenzaron a financiar bikini contests porque generaban:
- ventas
- alcance mediático
- reputación juvenil
- fotos y comerciales memorables
La convergencia de estos dos elementos (cerveza y bikini) se dio a través de la publicidad:
- Marketing y “cosificación”: Era una práctica común en la publicidad de cerveza utilizar modelos atractivas en bikini para atraer al público masculino, especialmente en anuncios impresos, carteles promocionales y comerciales de televisión con temática playera o de piscina. El objetivo era asociar la marca de cerveza con diversión, sol y atractivo sexual.
- Iconografía de la época: Imágenes de “chicas de cerveza” o “modelos de bikini” en material publicitario de marcas como Budweiser y Miller eran omnipresentes, formando parte de la cultura visual popular de la época.

Bikini contest en Spring break 1983
Aparece también el concepto “Bikini contest” como parte de concursos locales obligados como estrategias de marketing en playa, incluso llegando a ser actividades oficiales para muchas marcas a nivel nacional. Los bares de spring break en EE.UU. los convirtieron en su principal atracción.
Años 90’s: MTV, cultura pop y el boom global de las supermodelos
La televisión hizo el resto.
A finales de de los 80’s nace Baywatch, conocida en México como Guardianes de la bahía, fue una popular serie de televisión estadounidense de drama y acción que se emitió de 1989 a 2001. Se centraba en la vida y el trabajo de los socorristas de las playas del condado de Los Ángeles y, posteriormente, de Hawái. Aunque fue cancelada en su primera temporada por la NBC, resurgió convirtiéndose en un éxito masivo a nivel mundial, llegando a ser transmitida en más de 148 países. En su apogeo, fue declarada la serie de televisión más vista del mundo, con una audiencia semanal estimada de más de 1.100 millones de espectadores.

Elenco de la serie Baywatch
Se destacó por sus tramas de salvamento en playas icónicas, el carisma de sus actores como David Hasselhoff y Pamela Anderson, y su característico estilo visual de “slow motion”, bikinis rojos y cuerpos bronceados, lo que impulsó las carreras de gran parte de su elenco.
Por su parte MTV, E!, VH1 y ESPN transmitían:
- competencias de bikini
- realitys de verano
- desfiles playeros
- finales de eventos patrocinados
Esto generó un efecto multiplicador:
- Se volvieron aspiración popular y se convirtieron en icono pop de la época.
- Las modelos encontraron una puerta de entrada al modelaje.
- Las marcas empezaron a profesionalizarlos con producción completa, DJ, escenarios, luces y premios más grandes.
Un ejemplo claro de lo fuerte en la cultura de los 90’s fue Wild On! de E! Entertainment. Era una serie de viajes y estilo de vida que se emitía desde 1997 y presentaba destinos exóticos, vida nocturna y fiestas en la playa, a menudo con modelos y presentadoras en bikini.

Wild on! serie de TV transmitida por E!
Las presentadoras principales del programa durante ese período incluyeron a Jules Asner (1997-1999) y Brooke Burke (1999-2002). El programa era conocido por su contenido atrevido y por mostrar a la gente haciendo “cosas salvajes” en clubes y playas de todo el mundo. Incluso había episodios especiales con temáticas de bikini y “spring break”.
Con este boom mediático llegó también una explosión de estilos cada vez más atrevidos. El microkini, casi una declaración de intenciones más que una prenda funcional, empujó los límites del diseño al mínimo posible de tela. Su popularización coincidió con el auge de la depilación brasileña —que comenzó a expandirse fuera de Brasil en esa misma época— y del bronceado en aerosol, impulsado por el boom de la “estética playera perfecta” que dominaba videoclips, revistas y campañas publicitarias.Incluso las grandes casas de moda comenzaron a apropiarse del fenómeno.
Karl Lagerfeld presentó su propia interpretación del microkini en el desfile de primavera de Chanel en 1996, demostrando que la prenda, nacida como una provocación, ya jugaba en las grandes ligas del lujo. Apenas dos años después, la diseñadora Anne Cole —influyente dentro de la industria del swimwear— lanzó el tankini, una prenda híbrida que buscaba ofrecer comodidad sin renunciar al estilo. Su diseño, que cubría el ombligo pero mantenía la estética del bikini, redefinió lo que significaba “modesto” en el traje de baño moderno.

Eva Herzigova y modelos del desfile de primavera de Chanel 1996
Para la década de los 90, el bikini había dejado atrás cualquier rastro de tabú. Tanto así, que en 1996 se convirtió en el uniforme oficial del voleibol de playa en los Juegos Olímpicos de Atlanta. La decisión, que buscaba movilidad y estética televisiva, marcó un antes y un después: el bikini ya no era sólo moda o símbolo cultural, sino también un estándar deportivo global, asociado al rendimiento, la fuerza y la presencia mediática.Ese momento histórico selló su transición definitiva de prenda controversial a ícono cultural, con un impacto que hoy sigue moldeando desde la moda hasta la forma en que entendemos la imagen femenina en medios, publicidad y entretenimiento.
El auge de las supermodelos también tuvo lugar durante la década de 1990. Aunque el término se popularizó en la década de 1980, fue en los 90 cuando estas modelos se convirtieron en celebridades mundiales y figuras icónicas de la cultura pop, con un estatus comparable al de las estrellas de cine o de la música.
- Estatus de celebridad: A diferencia de las modelos anteriores, que solían ser anónimas, las supermodelos de los 90 se convirtieron en nombres y rostros reconocidos, apareciendo en portadas de revistas y programas de televisión.
- Poder e influencia: Adquirieron un poder significativo en la industria, cobrando honorarios muy elevados. La famosa cita de Linda Evangelista, “No nos levantamos de la cama por menos de 10.000 dólares al día”, resume bien esta nueva realidad.
- Iconos culturales: Redefinieron la moda y la belleza, marcando tendencias e influyendo en el estilo de toda una generación.

Supermodelos de los 90’s (Naomi, Cindy, Linda, Christy, Claudia y Kate)
El fenómeno estuvo liderado por un grupo selecto de modelos, a menudo referido como “Las Cinco Grandes” (o “Las Seis Grandes” según el momento).
- Naomi Campbell
- Cindy Crawford
- Linda Evangelista
- Christy Turlington
- Claudia Schiffer
- Kate Moss (quien se unió al final de la era, aportando un estilo diferente)
Su reinado transformó la industria de la moda en un espectáculo global y una potente industria con presupuestos millonarios.
Años 2000: publicidad, el cuerpo femenino como herramienta de marketing
En el ámbito de la moda, esta etapa se caracterizó por los cortes mas bajos de la cadera, a menudo complementando con los piercings de ombligo. Predominaron los bikinis con detalles como aros metálicos, tiras largas y estampados psicodélicos. Este estilo, influenciado por el Y2K, también incluía otros elementos como accesorios de colores, gafas de formas geométricas y se complementaba el look con clips de colores, pareos pequeños y bolsos de red.
Pero el bikini era ahora una herramienta publicitaria, no solo moda.
La publicidad explotaba el concepto, una de las más memorables de la década fue “efecto Axe” y consistió en una serie de anuncios humorísticos y muy exagerados dentro de un contexto sexual y altamente sexista, que mostraban a hombres comunes volviéndose irresistiblemente atractivos para multitudes de mujeres después de usar el desodorante o spray corporal Axe.

La publicidad aprovechaba la tendencia
Desde esta perspectiva, la industria del modelaje dio forma a la presencia de mujeres en eventos y publicidad, adoptó al bikini como parte de su lenguaje comercial: transmitiendo juventud, frescura, energía y estilo de vida.
Mostrar piel se consideraba una forma efectiva de atraer a los medios de comunicación y la atención visual de la audiencia, especialmente en eventos dirigidos a un público masculino, como automóviles, consumo de alcohol y eventos deportivos.
En México, los eventos con este atuendo se consolidaron en destinos como Cancún, Los Cabos, Puerto Vallarta y Acapulco, y con ellos surgió un gremio más profesionalizado: agencias de modelos, edecanes y activadoras que entendieron cómo unir presencia visual, marketing experiencial y un público joven altamente conectado.Aparecen nuevos géneros, como:
- Bikini fitness contests
- Concursos para revistas deportivas
- Torneos en playa patrocinados por diversas marcas
- Activaciones de marca en playa/hoteles/yates
- Publicaciones centradas en esta temática
Por otro lado el uso de bikinis como parte de la mercadotecnia en lugares de consumo, se volvieron gigantes gracias a:
- Marcas cerveceras
- Centros nocturnos
- Resorts y clubes de playa
- Playas y destinos turísticos

Eventos y activaciones de marca en bikini
La sociedad y la industria publicitaria a menudo han cosificado a la mujer, utilizándolas como un objeto de deseo para vender productos o aumentar la audiencia. Esta estrategia de marketing ha persistido durante años, pero como un reflejo de los estándares y actitudes sociales predominantes, pero también amparados por una fórmula fácil millonaria.
Esta misma fórmula seguía creciendo con la misma fuerza como una poderosa herramienta de entretenimiento.
Los bikinis fueron tendencia popular en televisión y medios, con un énfasis notable en los desfiles de moda y las colecciones de diseñadores en la barra matutina; y como práctica establecida en la barra de entretenimiento principalmente nocturno.
El uso de modelos en bikini era una característica recurrente en los programas de Víctor Trujillo, conocido como Brozo, especialmente durante la emisión de sus noticieros satíricos a principios de la década como El Mañaneroy El Diario de la Noche.Estas modelos impulsaron sus carreras, Isabel Madow conocida como la “Secretaria”, o Ingrid Brans como “La Reata”, aparecían en el estudio usualmente sin hablar y a veces en atuendos sugerentes.
Facundo ganó popularidad con programas como Toma Libre e <em”>Incógnito. Este último de 2005 -2008 y ambos programas de estilo reality o cámara oculta a menudo presentaban edecanes o modelos, y realizaban segmentos en la playa o situaciones donde las personas usaban trajes de baño o bikinis como parte de los sketches y dinámicas.

Brozo “La Secretaria” y “La Reata” / Incógnito “Que lo hagan ellas” / La Hora Pico
Por su parte las modelos de La Hora Pico fueron modelos que aparecieron en el programa de televisión mexicano entre el 2000 – 2007, como parte del elenco. Las más destacadas fueron Sabrina Sabrok, Ivonne Soto y Marian Cantú. Inicialmente, también participaron otras modelos como Jazmín e Isabel, quienes también aparecieron en los primeros años del show. Su papel principal de las modelos en el programa era cautivar a la audiencia masculina y añadir un elemento visual y sensual al programa, para lo cual salían bailando antes del inicio de cada sketch, a menudo usando bikinis (también lencería o disfraces), con un enfoque en resaltar principalmente los escotes; y también en algunas apariciones breves (cameos) en algunos de los sketches con diálogos cortos.
Años 2020: el bikini llega a redes sociales
Los movimientos por la igualdad de género van ganando más fuerza e influyeran en las políticas corporativas. En tiempos más recientes, no solo las grandes cerveceras sino también muchas marcas han comenzado a alejarse de este tipo de campañas, optando por conceptos más inclusivos y menos centrados en la cosificación de las mujeres, en respuesta a cambios sociales y muuuuchas críticas.
Sin embargo con el boom de las redes sociales, Instagram lo trajo de regreso y lo hizo obligatorio. Esta vez la exposición del cuerpo no viene de un tercero sino de la misma modelo.
Hoy el bikini es contenido: inspiración y estética femenina.
Se posiciona como fuerte elemento con grandes representantes de la moda, de status saludable, sensualidad, nutrición, fitness, modelos en general y tendencias diversas. La pieza más criticada del siglo XX se convirtió en símbolo de libertad femenina, cultura visual y branding personal .
La estética se aleja un poco de la sensualidad tropical y entra en una era de:
- Tono atlético
- Físico trabajado como símbolo de validación social
- Competencia estética saludable
- Profesionalización de la imagen
- Concursos estructurados, con jueces y criterios claros.
Con redes sociales llegan nuevas dinámicas:
- Las chicas ya no compiten solo para ganar un premio: también buscan exposición digital.
- Los concursos se vuelven campañas de marketing para marcas de bikinis, festivales y bares.
- Entra la estética “model-off-duty”, más estilizada y menos agresiva visualmente.
- Las marcas exigen contenido antes, durante y después del evento.
La narrativa cambia: ya no es solo un concurso en pasarela, sino una carrera de audacia contra miles de creadores digitales en busca de crear comunidad y branding visual.

Instagirls
El impacto del bikini en redes sociales está ligado a la autoestima y la autoaceptación, ya que para muchas personas compartir fotos en bikini se convierte en un acto de libertad y afirmación de la identidad, especialmente a través del movimiento de aceptación del cuerpo.
Sin embargo, también puede generar presión estética y ser malinterpretado como una búsqueda de atención o validación externa. Adicional a problemas de frustración para muchas mujeres al compararse con cuerpos perfectos, hábitos insuperables, genéticas privilegiadas y mucha edición digital. Muchas personas no saben que las modelos profesionales y las celebridades a menudo cuentan con equipos de estilistas, maquilladores y fotógrafos. Las fotos pasan por una edición intensiva antes de ser publicadas.
¿Por qué el bikini sigue siendo un vehículo poderoso para las marcas?
El bikini sigue siendo frecuente en la publicidad hoy en día debido a una combinación de factores culturales, su asociación con ideales de belleza específicos, y su eficacia para captar la atención visual. Sin embargo, su uso es objeto de un debate creciente y se enfrenta a desafíos por parte de movimientos que buscan una representación más inclusiva.
Las razones principales de su uso actual incluyen:
- Asociación cultural con el verano y el ocio: El bikini evoca imágenes de playa, vacaciones y relajación, lo que lo convierte en un símbolo poderoso y aspiracional para una amplia gama de productos, no solo trajes de baño.
- Atracción visual y sexualización: El cuerpo femenino, a menudo hipersexualizado y representado en bikini, se utiliza como un reclamo publicitario eficaz para captar la mirada del espectador, incluso si el producto anunciado no tiene relación directa con la prenda.
- Estándares de belleza internalizados: Durante décadas, la publicidad ha promovido un ideal de “cuerpo de bikini” que ejerce presión sobre las mujeres para que se ajusten a ciertos estándares físicos, fomentando la inseguridad corporal y, paradójicamente, impulsando el consumo de productos dietéticos, de belleza y de moda asociados a ese ideal.
- Prenda de moda versátil: Más allá de la playa, los diseños de bikini modernos se han vuelto versátiles y se integran en la moda de verano como prendas de vestir, lo que amplía sus oportunidades de comercialización.
- Influencia de las redes sociales: Las plataformas de redes sociales, como Instagram, han normalizado la publicación de fotos en bikini, lo que influye en las tendencias de la moda y la percepción social de la prenda, aunque persisten las discusiones sobre la doble moral en comparación con la ropa interior.
A pesar de su persistencia, el uso del bikini en publicidad es cada vez más criticado por perpetuar estereotipos de género y estándares de belleza poco realistas. Movimientos como el body positive desafían estas representaciones, abogando por una mayor diversidad corporal en las campañas publicitarias, lo que sugiere un cambio gradual en el enfoque de la industria.
El papel de las edecanes y modelos publicitarias en esta evolución
Como ya se mencionó, el uso de bikinis por parte de modelos y edecanes es una estrategia de marketing y publicidad destinada a atraer la atención del público objetivo en eventos específicos, como lanzamientos de productos relacionados con el verano, marcas de trajes de baño, o eventos en zonas de playa. El funcionamiento se basa en la atracción visual y la asociación de la imagen de las modelos y edecanes con un estilo de vida aspiracional, sensualidad y diversión.
Funcionamiento general:
- Objetivo Publicitario: El propósito principal es utilizar la imagen de las edecanes para destacar un producto o marca en un entorno concurrido, esperando que la vestimenta inusual (el bikini) genere un mayor impacto visual y memorabilidad que un atuendo de edecán tradicional.
- Segmentación del Evento: Esta táctica se emplea casi exclusivamente en eventos privados, promociones de discotecas, ferias comerciales (como las de fitness o automovilismo en algunos casos) o en destinos turísticos donde el código de vestimenta es más relajado.
- Funciones de las Edecanes: A pesar de su atuendo, las edecanes cumplen con funciones estándar:
- Interacción con el público: Reparten folletos, dan información sobre productos o servicios, y dirigen a los asistentes a stands específicos.
- Imagen de marca: Personifican la marca y su mensaje, actuando como representantes visuales.
- Protocolo: En ocasiones, asisten con el registro de invitados o funciones de bienvenida, aunque esto suele ser en un contexto menos formal que los eventos corporativos tradicionales.
Consideraciones Legales y Sociales en México:
Es importante destacar que el uso de edecanes con atuendos reveladores ha sido objeto de debate y regulación en México:
- Prohibición en Eventos Oficiales: En la Ciudad de México, por ejemplo, se prohibió el uso de edecanes en actos oficiales del gobierno para combatir estereotipos negativos y promover la igualdad de género.
- Regulación de Agencias: Ha habido llamados desde el poder legislativo para reglamentar las agencias de modelos y edecanes debido a la falta de legislación clara y preocupaciones sobre abusos laborales o incluso actividades ilícitas encubiertas.
- Percepción Pública: Aunque sigue siendo una práctica común en ciertos nichos publicitarios, este tipo de estrategias es cada vez más criticada por perpetuar la objetificación de las mujeres.
El bikini contest: de lo profesional al marketing experiencial
Un “bikini contest” o concurso de bikini es una competición, a menudo parte de certámenes de belleza o eventos de fitness, donde las participantes son juzgadas principalmente por su apariencia física, tono corporal y presencia escénica mientras visten un bikini.
Estos concursos tienen dos formatos principales:
- Eventos informales: Comunes en playas, restaurantes o bares e incluso de algunas expos importantes en el país. Se centran casi exclusivamente en el atractivo físico y suelen ser eventos de entretenimiento.
- Competiciones de belleza/fitness/culturismo: Son eventos más estructurados y profesionales, regidos por federaciones (como la IFBB). En estos, las participantes son evaluadas por un físico saludable, un tono muscular definido pero no excesivo, simetría y proporción, además de la confianza y la elegancia al posar.
La persistencia de estos concursos se debe a una combinación de factores culturales, comerciales y personales, aunque no están exentos de críticas:
- Interés comercial y entretenimiento: Generan ingresos significativos a través de patrocinios, venta de entradas y publicidad, especialmente en la industria del fitness y el ocio. El atractivo visual sigue siendo un gran reclamo para el público.
- Plataforma para las participantes: Para muchas mujeres, especialmente en el ámbito del modelaje, es una oportunidad para mostrar el resultado de meses de disciplina, entrenamiento y dieta, y puede impulsar sus carreras como modelos o influencers.
- Evolución hacia el fitness: La transición de los concursos de “belleza tradicionales” a la categoría “Bikini Fitness” ha ayudado a que se mantengan relevantes. Ahora se valora más el esfuerzo, la salud y la disciplina en el gimnasio, más allá de solo la “belleza innata”.

Miss Olympia Bikini Fitness / Miss Universo
Hoy en día existen infinidad de concursos y sus objetivos son completamente diferentes. Por mencionar algunos de los mas controversiales:
- Miss Olympia Bikini Fitness: se refiere a la categoría Bikini del concurso de culturismo más importante del mundo, el Mr. Olympia. Esta división femenina, creada en 2010, premia un físico atlético pero no excesivamente musculoso, centrándose en el equilibrio, la forma, la simetría, la condición general y la presentación (incluyendo cabello y maquillaje).
- Miss Bum bum (Brasil): es un concurso de belleza anual que se celebra en Brasil para coronar a la mujer con el mejor trasero del país. Creado por el periodista y empresario Cacau Oliver, el certamen cuenta con 27 concursantes que representan a los diferentes estados brasileños. El concurso, a pesar de su popularidad, ha sido criticado por objetivar a las mujeres.
- Miss Universo: uno de los certámenes más importantes del mundo. Creado por la marca de trasjes de baño Pacific Mills y celebrado anualmente y donde las concursantes desfilan en traje de baño como parte de la competencia de belleza física.
- Miss Reef (Chile): fueron certámenes de belleza organizados por la marca de ropa de surf Reef que se hicieron populares en los años 90 y principios de los 2000, principalmente en Latinoamérica, como parte de su estrategia de marketing. Estos eventos, que consistían en que las concursantes desfilaran en bikini y eran juzgadas por su figura, fueron suspendidos en 2016/2018 debido a críticas por ser sexistas y cosificar a las mujeres, según un comunicado de la propia marca.
- Ojos Locos: son una competencia de bikinis que se celebran en los restaurantes de la cadena Ojos Locos sports cantina (aunque también pueden incluir concursos de disfraces, o lencería). La cadena promociona activamente estos concursos en las redes sociales de sus sucursales, generando expectativa, exposición de las modelos y atrayendo a una audiencia local ya que se centra en las empleadas y concursantes, lo que atrae a clientes que van a ver a sus “chicas favoritas” competir.
- Hooters: son eventos en los que las meseras compiten en trajes de baño para ganar premios y, a veces, para representar a su sucursal a nivel local y en competencias a nivel nacional. También existe un concurso anual a nivel internacional, el Miss Hooters International Pageant, donde las ganadoras compiten por el título de Miss Hooters International, que incluye un premio en efectivo y el derecho a ser la imagen de la marca durante el siguiente año.
- Hot Import Nights (HIN): es un un festival de estilo de vida automovilístico que se enfoca en la cultura de los autos modificados incluyendo exhibiciones de autos, música en vivo, competencias y un tradicional “bikini cotest” donde las participantes compiten en traje de baño (bikini). Estos concursos, parte de los eventos temáticos de HIN, suelen incluir la participación de modelos y celebridades que desfilan para ser premiadas principalmente por su apariencia física.

Bikini contest: Ojos Locos (EEUU) / Miss Reef (Chile) / Miss Bum Bum (Brasil)
En general los concursos de bikini persisten pese a sus controversias, porque han sabido adaptarse y continúan siendo un espectáculo rentable que satisface intereses tanto comerciales como personales.
Celebración del Día Mundial del Bikini
El Día Internacional del Bikini se celebra cada 5 de julio para conmemorar la presentación del primer bikini moderno por el diseñador francés Louis Réard en 1946. La fecha fue elegida porque ese día se exhibió por primera vez el revolucionario traje de baño de dos piezas en una piscina de París, causando asombro y polémica en la época.
Entre muchas actividades con fines publicitarios, se celebra simplemente usando un bikini en la playa o piscina, participando en desfiles de moda, compartiendo en redes sociales con hashtags como #BikiniDay #DiaDelBikini, y reflexionando sobre el impacto cultural y la autoaceptación.
¿Qué dice todo esto del futuro?
Que el bikini no es una prenda: es una herramienta cultural, de comunicación y status personal.
Y que la industria de eventos y modelaje en México tiene todavía un océano por crecer, especialmente en:
- Activaciones temáticas o de playa
- Turismo de playa y fiestas de alberca
- Uniformes conceptuales como en Festivales
- Fitness
- Concursos y plataformas para modelos
- Moda emergente
- Contenido digital
- Experiencias inmersivas
El bikini comenzó como un tabú, luego se convirtió en moda, después en espectáculo, y hoy es un engrane clave en la maquinaria del marketing experiencial, los concursos playeros y el trabajo profesional de edecanes y modelos.
Esta prenda es historia, pero también negocio.
Es cultura pop, pero también estrategia.
Es estética, pero también narrativa.

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